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¿Qué cuenta tu casa de ti?

Tu hogar es el lugar desde el que construyes tu vida.

Es una influencia importante en tu día a día, como lo es el descanso, lo que comes, la gestión que hagas de tus emociones…
Entender tu casa a este nivel de  profundidad te da una opción más (y muchas veces más fácil y efectiva) para transformar aquello que te incomoda de tu vida y no eres capaz, en ese momento, de afrontar directamente.

Localizar en tu casa un bloqueo emocional o mental que tengas respecto a un tema y abordarlo desde lo más físico, desde el espacio palpable que te rodea, desencadena irremediablemente una reacción interna.

Porque todo está conectado. Porque expresas en tu entorno inmediato, cómo te sientes, qué te crispa, dónde te lanzas a ciegas, dónde te bloqueas. Expresas tus creencias limitantes, tus saboteadoras internas, tu forma de ver el mundo.

La mayoría de las veces es más fácil empezar por lo físico para llegar a lo sutil.

Cuidar de tu casa y mantenerla en un buen estado físico, emocional y energético es otra forma de autocuidado, y de los más importantes me atrevería a decir.

Cuando conoces el lugar físico que alimenta ciertos bloqueos que te frenan, desbloqueas un nivel, como diría mi amiga Esther. Porque el simple hecho de tomar conciencia de ello, de ver ese desorden, ese caos o saturación y entender cómo te estás sintiendo, por qué está ahí agobiándote, cuando te das espacio para sentir miedo, inseguridad, enfado, o lo que sea que lleves contigo, ya es un gran paso que puede deshacer el nudo.

Si además sabes cómo armonizar ese desbarajuste en tu casa, imagina cómo cambia la situación.

Puedes ver un problema, puedes ponerle nombre y puedes llevar a cabo la acción que disipe el problema físicamente. La consecuencia: puedes trascender esa piedra en el camino. O no, aunque sí comprenderla mejor. Y eso es poder. Eso es dejar de hacer entregas de poder a otres para que nos solucionen la papeleta. Y sienta bien. Sienta realmente bien. Lo he experimentado infinidad de veces en mi vida y lo veo en mis clientas.

Si te sientes estancada, saturada, bloqueada, enfadada: suelta lastre, limpia ese rincón que ves a diario y te pones de mal humor, haz espacio, reorganiza, minimiza. Verás cómo se moviliza algo dentro o fuera.

No te recomiendo que lo hagas a lo grande, sembrando el desorden en forma de montaña en el centro de tu casa. Soy partidaria de desatar el caos solo si tenemos la fuerza y energía para sostenerlo. En caso contrario (o si no estás segura de poder hacerlo) te sugiero que liberes espacio centrándote en espacios pequeños, y a medida que vayas empezando y acabando zonas, irás sintiendo más ligereza, más energía, más poder personal, más frescura y más fuerza interna.

¿Qué cuenta tu casa de ti?

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