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Orden si, pero en su justa medida.

El orden es fundamental en un hábitat sano. Un espacio saturado de objetos y desorden acabará por alterar el estado emocional y mental de las personas que lo habitan. Pero el exceso de orden también puede afectarnos.
 

 
En general, la mayoría de personas reconoce que es más agradable un espacio ordenado que uno caótico. Aun así, hay etapas de la vida en que no podemos tener nuestra casa con el orden que nos gustaría. No es lo mismo tener un bebé de dos meses que un niñ@ de 3 años o un adolescente de 16.
Tener hijos pequeños no está reñido con tener la casa con cierto orden. He visto casas donde a pesar de ser varios niños y tener muchos juguetes tenían un sistema de almacenaje efectivo y eso significaba que después del juego (y de sacar todos los juguetes de su sitio) los objetos tenían su espacio en armarios con puertas, algo que evita dos inconvenientes del almacenaje abierto:
     1. Si hay puertas opacas no se ve el desorden visual que genera este tipo de objetos.
    2. Con muebles con puertas los objetos no acumulan tanto polvo y no supone tanto trabajo a la hora de limpiar.
 

Otra opción para los que necesitamos orden como mínimo en una habitación de la casa, es tener un cuartito para los juguetes, o que cada niño tenga sus cosas en su dormitorio. Así el área caótica estará concentrada en una zona muy concreta, pero el resto de la casa disfrutará de un orden relativo (teniendo en cuenta que hay niñ@s viviendo contigo).

Evidentemente, es habitual que los niños dejen rastro por allí por donde pasan. Ya aprenderán a recojer sus cosas y ya les llegará la etapa en que apreciarán el orden (o no!).
Si no tienes hij@s, lo tienes un poquito más fácil. El orden que generas no se desordena a los dos minutos sino que perdura en el tiempo. Un espacio despejado y ordenado invita a estar en él y a crear. Piensa ¿dónde te apetece más cocinar: en una cocina con las encimeras llenas de objetos y pequeños electrodomésticos que no dejan mucho espacio, o en una cocina con las encimeras totalmente despejadas y libres de obstáculos?
 

Lo mismo pasa con el resto de la casa, si hay orden, el espacio te invita a entrar y a usarlo. Eso si, el exceso de orden visual, el exceso de los mismos tonos cromáticos, una simetría demasiado perfecta que no da cabida a ningún objeto que “rompa” con el patrón perfecto hacen que un espacio sea rígido e inamovible, algo que nos llevará a todo lo contrario: no nos sentiremos en casa, donde poder relajarnos, sino que estaremos en tensión y con rigidez constante.

Una de las cosas más importantes durante la aplicación de Feng Shui en un espacio es el vacío. Evidentemente cuantas menos cosas tengas, más fácil será tener cierto orden. Y menos tiempo llevará limpiar el espacio. Si tienes muchas cosas en casa, y muchas de ellas sólo sirven para coleccionar motas de polvo, quizás puedes replantearte si lo necesitas o puedes eliminarlo de tu vida.
Simplifica tu vida y reconcíliate con el orden. Eso si, decide si quieres vivir en una casa-museo donde reine el orden rígido o prefieres vivir en una espacio donde haya vida, movimiento y disfrutes de un orden relajado.

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