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Cómo limpiar la energía de tu casa

Todo lo que tenemos en casa está impregnado de energía: de las personas que construyeron ese mueble, de los antiguos inquilinos que vivieron entre estas mismas paredes, de quien pintó ese cuadro o modeló ese jarrón, de quien nos regaló ese objeto… 
 
Cuando nos mudamos a otra casa, puede que todavía sintamos la energía y el olor de ese espacio extraño y desconocido. Incluso puede suceder que no lo sintamos como propio a pesar de haberlo llenado con nuestras cosas.
 
En otras ocasiones cuando llevamos toda una vida viviendo en el mismo espacio, la acumulación de energías pueden estancar el propio crecimiento.
 

 
Este es el momento perfecto para hacer una limpieza energética:
 
1. Limpieza profunda. No puedes limpiar lo sutil si antes no te ocupas de lo físico. Barre, friega, quita el polvo… ocúpate de todos los rincones. Si aún no te has mudado será más fácil limpiar un espacio vacío. Si ya te has instalado haz la limpieza habitación por habitación. Cuando acabes con una ocúpate de la siguiente. 
 
2. Pinta las paredes.  En este artículo te explico qué necesitas tener en cuenta antes de pintar tu casa. Aunque te recomiendo pintar las paredes, si no vas a hacerlo pasa un trapo húmedo con agua y bicarbonato por ellas, con la intención de eliminar tanto ligeras manchas, polvo e incluso la energía de los anteriores inquilinos. 
 
3. Abre tu casa al cambio. Abre puertas, ventanas, armarios, cajones, altillos. Deja las puertas abiertas mientras continuas con la limpieza.
 
4. ¿Sol o lluvia? Los dos. Si hace sol, deja que entre en tu casa y lo ilumine todo. Si llueve abre igualmente las ventanas de par en par y permite que penetre el olor de tierra mojada y el frescor de la lluvia.
 
5. Quema mirra o Palo Santo. Esta es una forma ancestral de purificar espacios a través del aire. Intenta que sea mirra lo más natural posible. Puedes usarla en forma de resina colocada sobre una base de carbón encendido o paséate por tu casa con un pedazo de palo santo prendido y humeante. Deja que el aire se llene con su aroma.
 

 
6. Sonido armónico. Puedes empezar dando palmadas fuertes, eso activa la energía del lugar. Cuanto más apagado suena, más saturado está el espacio. Pon especial atención en las esquinas de las habitaciones.
Después puedes usar campanillas, platillos, un gong… Cualquier instrumento que emita un sonido armónico servirá. Pasea por cada estancia mientras haces sonar el instrumento elegido. También cantos gregorianos y mantras ayudan a movilizar la energía de un espacio.
 
7. Fuego. Un gran transmutador que nos ayudará a “quemar” lo que ya no queremos. Enciende una vela en cada habitación y colócala en el centro de la estancia (tomando precauciones: las velas mejor en el suelo y lejos de elementos inflamables). Puedes usar velas de te (pequeñas velas circulares contenidas en aluminio) y dejarlas hasta que se apaguen antes de retirarlas. 
 
8. Objetivos del espacio. Escribe junto a los demás habitantes de la casa, cómo quieres que sea tu casa. Qué intención pones en cada estancia (un dormitorio como lugar de reposo, un estudio como lugar de concentración, un comedor como lugar activo, de reunión con amigos o quizás un oasis de tranquilidad en medio de la ciudad…).
 

 
9. Llena tu casa de soles. Colócate en el centro de cada estancia, de pie o sentado, cierra los ojos y respira profundamente. Céntrate en un punto dentro de ti, tres dedo
por debajo del ombligo y atrás, hacia la columna. Este es un punto energético muy poderoso llamado Dantian (Tantien). Al respirar imagina como nace un sol desde este punto y como va creciendo y expandiéndose más allá de tu cuerpo y llenando toda la habitación, hasta que llegue a cada rincón. Entonces imagina ese espacio tal y como lo has definido en el punto anterior. Repite en cada habitación. Finalmente, colócate en el
centro de la casa y crea otro sol central que llene toda la vivienda. Aquí decreta cómo quieres que sea tu casa, para ti y para todos los habitantes, incluso para las visitas, y visualiza que es así. 
 
Puedes hacer esta limpieza siempre que quieras, especialmente en primavera para renovar el espacio y empezar un nuevo ciclo. 

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